25 Sep 2024 | Polo

“Robertito” James: Un referente de nuestro polo

Nota realizada por Jorge Andrades

Resulta imposible hablar de la riquísima historia del polo trenquelauquense sin mencionar una figura que, quizás por haber pertenecido a una época sin demasiados logros a nivel nacional o internacional, es casi desconocida para quienes no integran la gran familia de éste deporte. Sin embargo, “Robertito” James es un referente obligado, piedra fundacional del prestigio que luego plasmaron otras generaciones que pasearon y pasean por el mundo la categoría del juego aprendido en Trenque Lauquen.

A sus 84 años, con tres hijos que continúan en actividad con la tradición familiar del polo y seis nietos que lo enorgullecen (cuatro mujeres y dos varones), “Robertito” sigue expresando el mismo amor por el deporte al que tanto le dio. Lo refleja a través del entusiasmo con que cuenta sus historias y también con su permanente apoyo y presencia en todos los certámenes que organiza el Polo Club, entidad de la que supo ser presidente y cuyas comisiones lo tuvieron como protagonista por largo tiempo.

Y sin perjuicio de no haber jugado el Argentino Abierto como sí lo hizo su hijo Lucas, “Robertito” tiene el importante antecedente de haber puesto por primera vez el nombre de Trenque Lauquen en el selecto grupo de ganadores de la Copa República Argentina. Fue en 1966, cuando junto al recordado “Gordo” Barrantes, José María Azumendi y Salvador Viale, subió al escalón más alto del podio de la Catedral del Polo, Palermo. Para dimensionar tal hazaña, basta decir que tuvieron que pasar casi treinta años para que, en 1995, otro cuarteto representando a nuestra ciudad, con Martin Zubía y Agustín García Grossi en su alineación, repitiera la hazaña.

Cordial como siempre aunque no exento de timidez frente al grabador, el ex jugador nos recibió en su casa donde, mate por medio, comenzó relatando sus inicios en el polo: “Mi padre era administrador de la Estancia San Baldomero, y jugaba allí, junto a los Azumendi, Crowder, Siley,  en la década del 30 ó40. Era polo de campo, ya que si bien existía el Club de Polo local, tenía solo una cancha y por lo tanto se jugaba poco allí. En ese ambiente, de chico me fui “mezclando”con los grandes, entre los que recuerdo también a un capataz de la Estancia. Sin embargo, para ellos, lo lindo de las prácticas era el whisky que se tomaba después (se ríe). Los caballos no eran de polo, venían de un campo de San Luis que nosotros nos encargábamos de “hacer” para poder jugarlos. Todo muy amateur. No había torneos por edades. Los chicos competíamos con los grandes a la fuerza.”

“Fuimos mejorando con el tiempo -continúa- y así en 1957 ganamos el primer circuito para ir a jugar la definición de la Copa República a Palermo. Al equipo lo integraban Pierre Jauretche, Adolfo Carrique y Crowder. Pero la experiencia no fue buena ya que llegamos a Buenos Aires y allá nos “limpiaron” (vuelve a reírse). Pasaron años para que, recién en el 66, pudiéramos vencer.”

-En ese equipo de 1966 jugaba tal vez la primera “figura” nacional que tuvo el polo trenquelauquense, el “Gordo” Barrantes. Que recuerdo tenés de él?

R.J:- El “gordo” fue un gran jugador. Llegó a Trenque Lauquen en 1960, y además de haber sido mi cuñado,era sobrino de los Páez, que tenían campo en Primera Junta. Fue un pionero del profesionalismo, junto con el otro “gordo”, Moore. Un visionario con quien compartí muchas canchas en el mundo. Llegamos a jugar juntos las Copas de Oro y de la Reina en Inglaterra.

– Te pagaban para jugar en el exterior, o sólo ibas con viáticos y a vender caballos?

R.J: -No recibía un peso! En esa época no veía plata. Con suerte vendíamos caballos allá. Y nos divertíamos. Pero así fue como viaje muchas veces a muchos lugares como a Colombiajunto a Cacho Merlos ytambién a Jamaica.

-Así, entre ventas y compras, fuiste armando tu cría.

R.J: -Exacto. Iba comprando cuando veía algún caballo bueno, pero los mejores me los “manoteaban” los de Suárez u otros lugares donde se jugaba mejor polo. Y como siempre, había que estar muy bien montado para jugar el Abierto de Palermo. Yo llegué a seis goles de hándicap, pero no tuve la oportunidad de hacerlo. Eran momentos de aquéllos recordados equipos de Coronel Suárez, Santa Ana, Nueva Escocia, La Alicia, Mar del Plata…Me hubiera gustado llegar allí.

– Fue una decepción no haber llegado al Argentino Abierto? Una espina que te sacaste a través de tu hijo Lucas?

R.J: Ja, ja! Me alegré mucho por él, pero la deuda no se saldó…

– Esos equipos gigantes de la historia del polo vinieron a jugar a Trenque en la década del 70, no? Recuerdo las canchas del Club de Polo repletas de gente.

R.J:- Efectivamente, en tres oportunidades, del 74 al 76 se hicieron torneos en marzo en los que jugaron Suárez, Santa Ana…los grandes de Palermo, con sus figuras mezcladas pero siempre en alto hándicap. Nuestro equipo estaba integrado por el “Gordo” Barrantes, “Cacho” Merlos, José María Azumendi y yo. Linda época. Mucha gente iba a ver los partidos. Eran unos campeonatos bárbaros.

-Llegaste a ser profesional del polo?

R.J:- Llegué tarde al profesionalismo. Nunca pude vivir del polo. Mi actividad económica consistía en administrar el campo y divertirme con el deporte, donde coseché muchísimos amigos, tanto en el exterior (David Brown en Inglaterra y Camilo Sanz en Colombia, entre otros) como en Trenque Lauquen y la zona (Magdala, América, Coronel Suárez..). Muchos de ellos a partir de esa amistad  vinieron a jugar acá.

-Siempre estuviste ligado al Club. Alguna vez enseñaste allí?

R.J:- Soy de otra época. No había “escuelita” como ahora. Si alguien me preguntaba algo del juego, lo enseñaba, pero los pibes se hacían solos…Ni siquiera mis hijos fueron mis alumnos (se ríe). Mucho caso no me hacían. Ellos aprendieron en mi campo, y de allí pasaron a La Tapera con los Jauretche. Allí se hicieron. Lucas fue quien llegó más lejos ( N de R: tuvo 8 goles de hándicap y disputó la Triple Corona argentina). Como a mis otros dos hijos varones, traté de ayudarlos lo que pude, pero siempre sin molestar (aclara entre risas).

– Cuál fue tu posición favorita en la cancha?

R.J:- Yo prefería jugar de 3, pero normalmente lo hacía de 2, porque al tener al “Gordo” Barrantes como compañero, me volvía loco pidiéndome que “agarrara al hombre” y me mandaba a ese puesto. Sin embargo, los tiempos han cambiado. El 2 de esa época no se parece en nada al de ahora.

“No me gusta el polo actual”

“Robertito” es terminante y se pone serio al preguntársele sobre el cambio experimentado en el polo. “No me gusta. -responde enérgicamente, cuando le preguntamos sobre la actualidad del juego-. Los chicos no entienden que pegar un palo largo para adelante o para atrás ahorra caballos y facilita todo…Una lástima porque la gran mayoría tiene mucha habilidad con la bocha, pero complejizan la cosa. Un desperdicio. Mucha redondilla para mi gusto.Miro los partidos porque me encanta hacerlo, pero no me divierten como antes. Cambiaso cambió el juego, y lo hizo más difícil. Demasiado toque, que permite una mayor cantidad de enganche de tacos, de marcas, de golpes, y eso aburre. Luego Adolfito mismo cambió, pero lamentablemente lo siguieron los chicos que pretenden imitarlo.

-Deduzco que el mejor jugador que viste ha sido en la época anterior al cambio.

R.J:- Por supuesto. El mejor fue Juancarlitos (Harriott). Con dos “palos” llegaba al arco contrario. Simple y efectivo. Con él tuve una linda amistad. Un gran tipo. Con Alfredo (su hermano y back del recordado Coronel Suárez) también tengo una buena relación. Buena gente proveniente de un gran club como el de Suárez. Lamentablemente hoy su polo ha decaído en calidad, respecto de su  época de oro…

-Vos que fuiste Presidente, cómo ves el Club de Polo de Trenque Lauquen en la actualidad?

R.J:- Me gusta que se incorporó el golf como actividad, como en Suárez, y que hayan resurgido el squash y el tenis. Me encanta que vaya gente al Club. Mi hijo Tomas también fue presidente hasta hace unos días, y me gusta la obra que vienen haciendo últimamente. A la cancha de squash original la pagué yo (si ríe nuevamente). En realidad, la pagué y luego me devolvieron el dinero. El piso original de pinotea (que luego fue reemplazado)  lo conseguí de una donación de un amigo que lo sacó de su casa remodelada. Anécdotas que no muchos conocen.

-Para finalizar: creíste en tus inicios que Trenque Lauquen lograría tener tantos jugadores excelentes?

R.J:- Es una hermosa realidad. Además de los cuatro diez de hándicap surgidos en el Club ( los hermanos Agustín, Sebastián y Juan Ignacio Merlos y Juanma Nero) tenemos un nueve ( Juan Martín Zubía) y varios 8 y 7…Algo impensado cuando empecé a jugar. Eso sin mencionar la gran injusticia que se cometió con “Cacho” Merlos, que fue un crack que merecía 10 goles, pero que nos los tuvo por haber sido hijo de un petisero. Triste pero real..

Con esa última y dura reflexión, pusimos fin a la charla que podría haber continuado varias horas, transitando anécdotas y recuerdos. Con su humildad, nos volvió a recordar antes de irnos “ Tratá de no hablar demasiado de mí en la nota. Yo no fui figura” Lamentablemente, no podemos cumplir nuestra promesa. Imposible hacerlo, “Robertito”. Fuiste y sos un grande del polo trenquelauquense…

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