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Atletismo

Atletismo: Jannifer Dahlgren, el adios a los «martillos» voladores

Fuente: Por Alejandro Maldonado Casamajor.

La tercera y última jornada del 101º Campeonato Nacional de Mayores, que se disputó la semana pasada en el estadio atlético “Hugo Mario La Nasa” en Concepción del Uruguay, fue el escenario en el que Jennifer Dahlgren puso punto final a su magnífica carrera deportiva, tras conquistar su décimo segundo título nacional, octavo de manera consecutiva en el lanzamiento del martillo.

“Fue mi último torneo, hace un tiempo que lo venía procesando, pero estoy obviamente conmovida porque cerré una enorme etapa de mi vida”, declaró con emoción a DeporTV, dejando a la audiencia sorprendida, pues tiempo atrás había comentado que su idea era irse tras sus quintos Juegos Olímpicos.

Jennifer se encontraba en carrera para Tokio 2020, pues ocupaba el puesto 49º de un ranking mundial que completaría los 32 cupos disponibles.

Jennifer dijo sentir una desconexión importante en los últimos torneos. Quizás como ella misma había mencionado antes, se veía retirada en septiembre del año pasado tras los Juegos Olímpicos de Tokio, que finalmente por la pandemia del Covid-19 fueron postergados.

Dahlgren, de 36 años, cerró su campaña deportiva con una nueva corona nacional, con marca de 63,07 m, lejos de aquel recordado 73,74 que se mantiene vigente como récord suramericano desde hace 11 años. Este nuevo título le permite, por si le hacía falta, sumar su nombre a la lista de las más ganadoras en la historia de los Campeonatos Nacionales en el Lanzamiento del Martillo, al igualar en 12 cetros a otra excelsa lanzadora, Karina Moya.

Podríamos decir que su vida estuvo ligada al atletismo desde el vientre de su madre, ya que es hija de la velocista olímpica en Munich 1972 Irene Fitzner, y desde chica durante su residencia en los Estados Unidos (adonde su familia se mudó cuando ella tenía dos años), practicó distintos deportes. A su regreso al país, a los 13 años, descubrió el lanzamiento del martillo y como ella misma afirmó en más de una oportunidad “fue amor a primera vista”.

En 2000 comenzaría a inscribir su nombre en citas internacionales al obtener el campeonato sudamericano en Bogotá (Colombia) y tres años después se haría de la corona panamericana en Bridgetown, en ambos casos en la categoría juniors.

Sus éxitos en mayores no tardaron en llegar. En 2005 lograría nuevamente en Colombia, esta vez en Cali, el primero de sus tres títulos sudamericanos, y repitió la cima del podio en Tunja 2006 y Buenos Aires 2011. 

En los Juegos Panamericanos de Río 2007 logró su mejor actuación al llevarse la medalla de bronce. Posee tres medallas doradas en los Campeonatos Iberoamericanos al triunfar en San Fernando (España) 2010, San Pablo 2014 y Río de Janeiro 2016. 

En los Juegos ODESUR forma parte, junto a Beatriz Allocco, Liliana Góngora y Andrea Ávila, del grupo de atletas argentinas con más medallas, con un total de seis (tres oros y tres platas). 

Además compitió en cuatro Juegos Olímpicos: Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016 y es la argentina con mayor presencia en Campeonatos Mundiales de Mayores con siete participaciones: Helsinki 2005, Osaka 2007, Berlín 2009, Daegu 2011, Moscú 2013, Beijing 2015 y Londres 2017.

Su nombre está inscrito también en la tabla de récords sudamericanos de la categoría U23, desde el 27 de mayo del 2006, con su 72,01 logrados en Greensboro, Estados Unidos. En 2010, recibió el Premio Konex de plata como una de las cinco mejores atletas de la década del 2000.

Su legado va más allá de lo hecho dentro de la jaula de lanzamientos, ya que Jennifer puso en evidencia una problemática tan actual y muchas veces silenciadas como lo es el bullying en la adolescencia, contando en primera persona su sufrimiento y abriendo así una puerta para que más chicos puedan hablar de esto.

El deporte fue una puerta de escape para ella. “En una época me alcanzaba con decirme: ‘No seré linda, pero por lo menos mi cuerpo me permite destacarme con el lanzamiento del martillo’. Fue mi primera bandita en la herida, porque encontré amigos en la pista de atletismo, donde me destacaba por el mismo cuerpo que en el colegio me hacía padecer”, reconoció en una entrevista al diario Clarín.

Pudo volcar toda su experiencia en su libro “El martillo volador y otros cuentos”, además de dar charlas en colegios para crear consciencia sobre el bullying.

 “Lanzar martillo fue la gran pasión de mi vida y estoy agradecida por todo lo que viví. Me siento afortunada de poder retirarme cuando yo quise”, declaró con lágrimas en los ojos en el cierre de la entrevista.

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